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Cada huésped tiene necesidades únicas. Ira, por ejemplo, es muy ruidosa y necesita mucho espacio para gritar y expandirse. Tristeza habla muy bajito y a veces inunda el baño. A Gratitud le encanta pasear al aire libre; nunca se sabe cuándo vendrá a sentarse a tu lado.

Algunas emociones son grandes y otras más pequeñas, algunas son divertidas y otras complicadas, pero ninguna emoción es rechazada.

¡ En el Gran Hotel de las emociones hay sitio para todos!

El gran hotel de las emociones.

16,25 €Precio
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